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¿Alguna vez te pasó de enojarte mucho con alguien y empezar a decir y hacer cosas de las que luego te arrepentiste? Podrías decir que sencillamente no fuiste “vos” en ese momento: que simplemente la emoción te poseyó y se apoderó de tu cuerpo.

¿Por qué pasa eso? Si sentís que no sos “vos”, ¿quién es?

¿Acaso se podría haber evitado y gestionado de otra forma la situación para resolverse de una mejor manera?

¿Qué estrategias podría uno seguir para controlar el enojo en esos momentos y tener el control de sus acciones?

¿Es dejar de enojarse (o al menos intentarlo) una buena estrategia para la vida?

Bueno, en este articulo te responderemos a todas estas preguntas. El objetivo es que entiendas: cuál es la finalidad del enojo, los mitos que existen a la hora de gestionarlo y 3 herramientas psicológicas para gestionar el enojo. 

¡Así que abrochá tu cinturón kaizen-daoista que empezamos!

¿Para qué nos sirve el enojo y por qué nos enojamos?

Para gestionar el enojo es necesario entender sus causas y finalidades. ¿Qué provoca que nos enojemos? ¿Qué buscamos al enojarnos? Son las dos preguntas que responderemos a continuación.

Es necesario entenderlas para no caer en mitos y en falsedades.

¿Qué pasa cuándo nos enojamos?

Cuando nos enojamos empieza a llegar más sangre en nuestras extremidades. A nivel fisiológico empezamos a prepararnos para un enfrentamiento agresivo. Mientras que nuestros pensamientos empiezan a tomar también un tono más violento y severo.

En definitiva:

Nos preparamos para luchar.

Y todos estos sentimientos e impresiones internas que tenemos nos comunican esta información.

Pero también: cuando el enojo es lo suficientemente fuerte expresamos nuestra emoción exteriorizándola con nuestros gestos faciales, tono de voz, mirada, etc.

Por lo que cumple a su vez la función de comunicar que estamos en un estado peligroso y que podemos ser agresivos.

Si pensamos en nuestra evolución como especie: es un mecanismo de supervivencia muy útil y un estado necesario.

E incluso sigue aplicándose esto hoy en día: ya sea que vayamos por una calle en la noche y por la razón que sea tengamos que defendernos físicamente, el enojo estará allí para ayudarnos.

Pero… hasta ahora parece que que lo único positivo que tiene es la protección física y la única utilidad es causar daño.

¿No deberíamos ser lo más pacífico posibles y menos agresivos?

¿Qué podría tener de bueno enojarnos además de defendernos de golpes?

¿Tiene el enojo algún fin y utilidad más allá del confrontamiento físico?

Es hora de que conozcas a la sombra…

¿Qué es la sombra?

lado oscuro y sentido

Son pocos los hombres realmente hermosos y soberbiamente inteligentes que han pisado este mundo. Con un carisma admirable y una labia seductora. Pero nadie se compara con este señor:

Carls Gustav Jung es el genio detrás del concepto de la sombra. Ya le dedicaremos todo un articulo a esta encarnación divina de Vishnú, así que quédate atento.

Así como todos tenemos un lado luminoso en nuestro Ser y personalidad, también tenemos un lado oscuro y siniestro.

Posiblemente en algún momento te decepcionaste a vos mismo, dijiste cosas que lastimaron a otros, actuaste de una forma repulsiva, desagradable, malvada, e incluso podrás haber sentido que no fuiste vos, que no son propias de ti.

¿Pero…?

¿Realmente no fuiste vos?

¿O fue una parte oscura de vos que descubriste y pensabas que no tenias?

La sombra de tu personalidad viene a ser esto último. Y por decirlo de forma superficial: todos los aspectos oscuros de tu personalidad. La parte tenebrosa e incluso la energía más malvada de tu Ser.

Ese lado:

  • Egoísta y egocéntrico
  • Agresivo y violento.
  • Vengativo
  • Lujurioso
  • Envidioso
  • Ignorante
  • etc.

¿Y por qué te estoy contando sobre esto?

Para que conozcas una de las primeras funciones del enojo:

1 – El enojo sirve para conocernos más y aumentar nuestra introspección

La Introspección y Autoconocimiento. Además de un Re-Conocimiento interno son aspectos fundamentales que se pueden obtener con el enojo.

¿Qué pensamientos te vienen a la cabeza?

¿Por qué esta situación te está enojado?

¿No estará saliendo a la luz algo que te venía molestando hace tiempo y nunca tuviste el coraje de decirlo?

En definitiva, te puede ayudar a detectar algo que te viene molestando o algo que te molestó. Algo que viene hiriéndote o que te hirió.

Y esto aplica incluso con el enojo propio.

Pensalo por un segundo:

¿Qué sentido tiene que nos enojemos con nosotros mismos y que Incluso podamos llegar a enfurecernos? ¿Un defecto de fabricación en la psique?

Por lo que tal vez hay algo que realmente te está molestando de vos mismo en ese momento, algo profundo que vas a tener que averiguar qué es.

Tal vez te estás hiriendo y no te diste cuenta.

Tendrás que abrir el ojo de la visión: el ojo de la visión interior.

2 – La agresividad te permite poner limites y decir “No”

Otra función que cumple el enojo es la de poder poner limites. Reflexionalo un segundo.

¿Qué necesitás para dar un “No” bien dado y firme?

Necesitás comunicarle que estás dispuesto a pasar hasta las últimas consecuencias. Que incluso en lo más instintivo y básico, no te va a poder ni obligar físicamente.

¿Cómo pretendés poner limites cuando ves actitudes que no te gustan? Por ejemplo charlar seriamente con tu pareja cuando te está incomodando.

¡O incluso educar a tu hijo!. ¿Vas a ser amable todo el tiempo con él? ¿O vas a ponerle limites, y eso implica decir que “No”?

Y para eso vas a tener que tener cierto nivel de agresividad y enojo.

Fijate incluso que esto te ayuda a tener Tu propia opinión. Para tener tu propia opinión vas a necesitar poder defenderla.

Y Repito, con esto quiero que te quedés con que la agresividad no es ni buena ni mala, hay veces que sirve para hacer el bien y veces que sirve para hacer el mal.

Esto es lo que Jung se preocupaba cuando habla de integrar tu sombra. El detectar que hay aspectos desagradables y bajos, como puede ser la agresividad y utilizarlos para el bien.

Y yendo más allá: ¿Cómo podés ser realmente bueno y pacifico si no tenés la capacidad de ser agresivo y malo? Para poder realmente elegir no discutir o no ser agresivo, tiene que realmente ser una decisión. No hay nada de virtuoso en no ser agresivo simplemente porque no podés y porque te da miedo ver que tenés esa capacidad en tu interior.

3 – Te permite comunicar algo más allá del lenguaje articulado

Cuando estás enojado tus gestos cambian. El tono de tu mirada y la vibración de tus palabras se modifican. Podés incluso generarle terror al que está presenciando dicho suceso.

Y esta es su tercera finalidad: Hay informaciones que solo podrás comunicar enojado. No hay otra forma. El mostrarte enojado va a permitirte expresar tu mensaje más allá del simple lenguaje articulado.

Va a permitir que te tomen enserio y detectar que en ese momento no es una broma lo que está pasando. Que no es algo liviano y trivial, sino serio y que merece respeto y atención.

4 – Te ayudará a ser verdadero, congruente y crear relaciones reales basadas en la honestidad

Queramos o no, es imposible dejar de enojarnos y no es deseable. Así cómo es molesto sentir dolor cuando nos pegamos el maldito dedo chico del pie, pero no por eso queremos dejar de sentir dolor físico. Lo mismo debería suceder con el enojo.

Imaginate por un segundo una relación de pareja donde uno no le transmite su enojo y molestias al otro. Pueden llegar a herirse mutuamente sin que ninguno transmita estos dolores. Y aunque lo sientan y no demuestren su molestia por querer ser “buenos” o “miedo a que el otro lo abandone”, están siendo poco honestos.

Si algo te está enojando en la otra persona, seria interesante que vieras que tan coherente y verdadero estas siendo al no transmitirlo. Más abajo te explicaré cómo hacerlo.

3 Mitos sobre el Enojo

Ahora antes de pasar a las 3 estrategias de gestión veamos los 3 mitos más difundidos sobre el enojo y por qué son falsos.

1 – No es necesario enojarse

Si enojarse no es necesario: ¿Entonces por qué nos enojamos? ¿Acaso será un defecto de fabricación? ¿Venimos con errores? ¿Es algo primitivo que hoy quedó obsoleto?

Nada más lejos de la realidad. Por lo que viste anteriormente: enojarse es muy necesario. Desde un punto de vista interpersonal, te permite transmitir información más allá de las palabras que estás diciendo.

Algunos podrán decir que no es necesario porque, o bien el suceso que te enojó no depende de vos y por lo tanto: ¿Por qué te vas a enojar por algo que no depende de vos?

O bien es algo que depende de vos y en cuyo caso tampoco deberías enojarte, y acá te pueden poner mil motivos, desde el agradecimiento por el aprendizaje hasta que podés siempre evitar situaciones de enojo, etcétera, etcétera.

Creo que no se está entendiendo la función del enojo y se cree que todo lo importante en esta vida depende de uno. Algo absolutamente falso.

Y como viste, el enojo tiene su utilidad y no es un tema que debería trivializarse.

2 – Enojarse es malo

Como vimos: enojarse no es ni bueno ni malo, es una cualidad del Ser. Decir que enojarse es malo es como decir que nuestro sistema nervioso que produce dolor también lo es.

Lo que es malo es hacer maldades e ir al mal. Si el enojo es utilizado correctamente, osea, para hacer el bien e ir al bien, entonces el enojo es bueno en ese momento.

Van a haber situaciones en tu vida donde la única forma de encaminarla es enojándote.

Quien diga que enojarse es malo, en el fondo está diciendo que ser verdadero y coherente con uno mismo es malo. El objetivo no está en enmascarar tus sentimientos y emociones, huir de ellas o fingir que no existen: eso es de cobardes y no tiene ninguna dificultad, además de que será peor y solo te hará más débil.

El camino está en entenderte y comprender que te estás queriendo decir en ese momento e integrarlo a ti. Entenderte realmente.

3 – Reclamar, Exigir o Quejarte es una estrategia poco Inteligente

Lo mismo que antes. Hay momentos donde será necesario. Y no solo por un tema de verdad interior. Sino de justicia.

Si alguien te está hiriendo y molestando, puede llegar a ser interesante exigir que cambie su comportamiento, que se ponga en tu piel o que te escuche y vean que solución pueden sacar.

De nuevo es otra forma de honestidad: ¿Qué querés? ¿Querés que te tome más enserio? ¡Pedilo!

¿Qué te escuche más? ¡Exigilo!

¿Que te de un buen masajes en los pies? Bueno, eso depende de la persona, hay quienes no les gusta. Ahí la exigencia ya no sirve sino la persuasión. seducción y negociación jaja.

3 Estrategias para Gestionar y Controlar el Enojo

Veamos ahora las 3 estrategias para gestionar y controlar el enojo. Ahora que vimos todo lo anterior creo que vas a entender más en profundidad estas 3 formas de gestión.

1 – Aislarte

En el caso de que estés perdiendo tu control. Esta es la herramienta que te recomiendo.

Salí de dónde estás y quedate solo. Si es posible en un cuarto o lugar que te permita tomar aire y tranquilizarte. La idea es quedarte ahí hasta que vuelvas a obtener el control sobre tus actos y pensamientos. Esto no significa que dejes de estar enojado: solo en control.

¿Qué hacer con una pareja?

Puede ser interesante ser una estrategia pautada anteriormente en casos de emergencia en una discusión. Que ambos sepan que si uno está por perder el control este se irá del cuarto para aislarse.

Funciona también para amistades y cualquier tipo de relación.

2 – Expresarte Responsablemente

Esta estrategia requiere que estés en control de tus actos y pensamientos. 

Al momento de expresarte y actuar es importante que cada cosa que digas te responsabilices por ello. No estoy diciendo que intentes no herir a la persona o ser asertivo. Sino que si pensás hacerlo te hagas responsable.

¿Cómo tengo que actuar cuando estoy enojado? o ¿Qué tengo que decir si estoy enojado?

Acá es importante tener esta brújula: “¿Que te gustaría que te dijeran o hicieran si los lugares estuvieran invertidos?”. Y la respuesta no siempre tiene porque ser positiva o agradable.

Vos sabés que hay veces que hay que ser duros y crudos con uno mismo para realmente reaccionar. Acá vas a tener que ponerte en el lugar de la persona que tenés delante y ver qué es lo mejor para ella, para vos y para ambos.

3 – No Quieras Cortar tu Dolor y Enojo

Cortar tu dolor y enojo puede ser una de las peores estrategias para gestionar tu enojo. Ya que estarás huyendo de él, y peor aún: mintiéndote al decir:

“No existe, acá no pasa nada”.

Como dije: una estrategia cobarde y que te debilitará. Es importante aceptar y entender qué estás sintiendo y por qué lo estás sintiendo. Además de: ¿Qué querés lograr? ¿Para qué lo estás sintiendo?

No cortes tu enojo, utilízalo a tu favor de forma responsable y con amor.

Conclusión

Y llegamos al final. Este artículo nos parecía necesario ya que se trivializa y se trata de forma muy superficial el tema del enojo. Muchos están dando consejos que poco o nada te funcionarán a medio-largo plazo así como poco te ayudará en tu crecimiento espiritual y personal.

Si hay una cosa que aprendí y que lo utilizo como brújula para no caer en mitos es que todo tiene un Yin y un Yang. Así que si me dicen que el enojo es puro Yin, osea, oscuridad, entonces me pregunto: ¿Y no tendrá un lado Yang o de luz?

Si el enojo está ahí… ¿No será por algo y para algo?

Así que espero que este artículo te haya parecido y resultado útil e interesante. Te veo en los comentarios.

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